La máquina que convierte tu restaurante en decisiones que ganan dinero.
Casi todo el software para restaurantes te enseña datos y te deja a ti el trabajo. MarginCue cierra el bucle entero: captura lo que pasa dentro y fuera del local, lo predice, te recomienda qué hacer con su porqué, lo ejecuta con tu permiso, mide el resultado en euros y aprende de tus ventas. Aquí está esa máquina, pieza a pieza.
Siete fases. Una sola aprobación tuya.
El mismo ciclo gobierna cada decisión —precio, compra, turno o mesa— con el mismo contexto. Se repite cada semana; tú apruebas una vez y el sistema hace el resto, sin salirse de tus límites.
- 01Capturar
Recoge tu operación y el contexto
Arrancas con lo que ya tienes: tu hoja de ventas plato a plato, tu carta y la foto de cada albarán. Configuras tu local —permisos, margen objetivo por plato y las categorías que el motor no toca—. Y el día que enciendes la sala y la cocina, cada mesa que se cierra y cada plato que sale entran solos, sin exportar nada.
- 02Predecir
Estima demanda, coste y capacidad
Cruza tu histórico con lo que mueve tu demanda y que no tienes tiempo de mirar: el clima, los eventos de tu ciudad, los festivos y puentes, el calendario del país que te visita y cómo cobra tu zona. Con la incertidumbre explícita, no inventada.
- 03Recomendar
Propone una acción, con su porqué
Qué precio poner esta semana, cuánto pedir a cada proveedor, cuánta gente citar el martes. Cada recomendación llega con una frase que la explica y con lo que pasa si no actúas. Nunca a ciegas.
- 04Gobernar
Decide según el permiso que diste
Observar, pedir tu aprobación o aplicar dentro de sus límites: tú eliges el nivel y lo cambias cuando quieras. El sistema nunca actúa donde no le diste permiso.
- 05Ejecutar
Aplica y deja rastro
Lo que apruebas se aplica solo: el precio entra en tu carta y baja en el acto a lo que tengas encendido, la comanda o el QR de las mesas. Cada acción queda registrada, con quién la hizo, para poder mirarla y deshacerla después.
- 06Atribuir
Mide el resultado en euros
El día 5 de cada mes, un informe te dice cuánto ganaste de más frente a no haber tocado nada, descontando el clima y los eventos que iban a pasar igual. La cifra que enseñas a tu gestor sin defenderla.
- 07Aprender
Se afina con lo que decides
El motor mira tus ventas reales y lo que apruebas y rechazas, y se ajusta a cómo piensas tú. Si un plato cambia de nombre en la carta, no perdemos su histórico.
La decisión buena casi nunca está en un solo número.
Sobre ese bucle viven cuatro dominios conectados. Subir un plato depende de lo que cuesta, de quién trabaja ese turno y de cuántas mesas vas a llenar. El valor aparece cuando una decisión los cruza todos a la vez.
Revenue
Qué precio, oferta o condición sube el ingreso sin romper la confianza del cliente. Un precio por plato, quieto durante la ventana de estabilidad que fijas —por defecto, la semana—, dentro de los límites fijos.
Costes
Qué se está comiendo tu margen de verdad —escandallos, albaranes, pedidos, proveedores— y qué acción concreta lo corrige.
Equipo
Cuánta gente necesita cada servicio y cuánto cuesta de verdad. Horarios, turnos y coberturas cuadrados con la demanda que esperas.
Capacidad
Qué demanda aceptar, cuándo y en qué mesa. Reservas propias con depósito a medida, sin comisión por cubierto y con los datos en tu casa.
Cuatro superficies. Nacen apagadas.
La sala, la cocina, el cobro y tu página pública no vienen puestas: tu local se da de alta con las cuatro en off y funciona igual, porque el cerebro se alimenta de tu histórico y de tus albaranes. Las enciendes cuando te convenga, una a una, y encenderlas no cambia la factura.
Sala y comandas
Mesas, comandas y ritmo de sala conectados con la previsión y con el coste de cada plato, no en una libreta aparte.
Cocina y KDS
El pase con la cola por comanda, la más antigua primero, y el objetivo de minutos medido de ese plato en tu cocina. La economía no baja al pase: el cocinero no ve precios ni márgenes.
Caja y cierre
Cobro y cierre de turno sobre la misma operación, cuadrando lo que vendiste con lo que entró en caja.
Tu página con reservas
Carta con QR y reservas propias con depósito, en tu web o en una página nuestra. Sin comisión por cubierto.
Apagar de verdad apaga. No es esconder un botón: con la sala apagada, las rutas de servicio dejan de responder en el servidor, no solo en la pantalla. Y encender es una decisión que queda escrita, con su fecha y quién la tomó, como cualquier otro cambio del sistema.
Lo que sí cambia es cuánto puede afinar el cerebro. Con la cocina encendida el sistema mide cuánto tarda cada plato; el ticket real y la vuelta de mesa los da la sala. Y lo que no se mide no se estima: el sistema te dice qué le falta y por qué esa cifra es un techo, en vez de enseñarte un cero y dejarte creer que es un cero.
Primero saber lo que ganas.
La sala, cuando tú digas.
Esto no es ciencia nueva. La banca lo hizo hace treinta años y no hace falta que te caiga bien para ver la mecánica: un banco no es más listo que un restaurante, es que ahí operar y decidir nunca se separaron. Cada pago, cada domiciliación, cada recibo devuelto entra en el mismo sistema que después concede el préstamo o frena una operación sospechosa. Nadie exporta nada a ninguna parte. Por eso decide en segundos sobre un negocio que conoce de primera mano, mientras ese mismo negocio espera treinta días a que la gestoría le cuente lo que ya pasó.
Montamos MarginCue sobre esa mecánica, con dos diferencias. La primera: el banco decide sobre ti; aquí la decisión vuelve a ti. El sistema propone, explica con qué números lo dice y no mueve nada fuera del permiso que le diste.
La segunda: para empezar no te pedimos cambiar de TPV ni entregarnos el servicio. Entras por la gestión —tu carta, tu histórico de ventas y la foto de cada albarán— y ves el margen plato a plato con la sala, la cocina, la caja y tu página apagadas. Cada superficie que enciendes después le da al sistema el dato de primera mano que hoy tiene que deducir: por eso son nuestras y no de un tercero, pero por eso también son tuyas de encender, no un peaje de entrada.
Tú decides cuánto le dejas hacer. Capa por capa.
Empiezas con que solo sugiera y, según vas confiando, le dejas más. Mueves el nivel y vuelves atrás cuando quieras. La última palabra es siempre tuya, sin cajas negras.
El sistema te enseña la propuesta y la razón de cada cambio, y ahí se queda. Es el nivel con el que empiezas.
Te llega la propuesta y se aplica en cuanto la apruebas. Un toque el lunes y la semana queda lista.
Cuando confías, le dejas publicar dentro de los límites fijos, salvo en las categorías que hayas protegido. Con aviso y marcha atrás.
Y para no tener que entrar a buscar: un copiloto dentro del sistema lee tu estado, te explica cómo va el día y propone la siguiente acción —siempre con tu confirmación de un toque.
Cada día 5, un informe que demuestra el dinero.
No te pedimos que nos creas. Cada mes te demostramos, en euros, lo que el sistema te hizo ganar —y te situamos frente a los locales parecidos al tuyo. El test que tiene que pasar: que lo enseñes a tu gestor sin tener que defenderlo.
El dinero extra del mes, en euros
Una sola cifra, con su intervalo de confianza: lo que el sistema sumó frente a tu propia línea base. Sin redondeos hacia arriba.
Comparado con no haber tocado nada
Reconstruimos qué habrías facturado sin el plan y descontamos clima, eventos, festivos y temporada. Lo que queda es atribuible al sistema, no a la suerte.
Frente a locales parecidos al tuyo
Cuántos locales parecidos al tuyo hay en tu zona y cuántos han movido su carta este mes, con datos agregados y anónimos —nunca los de tus clientes ni los suyos. La lectura que solo tenían las cadenas con analista propio.
Cinco compromisos públicos. Intocables.
Protegen al comensal y ninguna feature puede romperlos. Cualquier cosa que construimos pasa este filtro.
- 1El precio que el cliente ve al pedir es el que paga.
- 2Los precios no varían durante una misma experiencia de consumo ni dentro de la ventana de estabilidad que fija el restaurante; por defecto, la semana.
- 3Todas las mesas del restaurante pagan el mismo precio en el mismo momento.
- 4Cada ajuste está sujeto a límites fijos: nunca supera un 15% de variación sobre el precio de referencia del plato.
- 5Cada semana, los precios se publican solo con la aprobación del propietario del restaurante: directa, o mediante una delegación que él mismo activa, puede revocar al instante y queda siempre registrada.
El detalle legal y el marco regulatorio están en nuestra política de precios pública.
Hablamos antes de que firmes
El primer contacto es una conversación, no un alta automática. Cuéntanos tu caso, miramos si encajamos y te proponemos cómo empezar. Vendemos retorno medible, no software: por eso te lo demostramos en euros cada mes. Sin llamadas comerciales ni presión.